“Look, guys, for thousands of years, guys like us have gotten the shit kicked out of us. But now, for the first time, we’re living in an era, where we can be in charge and build empires. We could be the Vikings of our day.”

Silicon Valley

El otro día estábamos decidiendo qué serie ver y ya que siempre me salgo con la mía con las series de abogados decidí ceder esta vez y ver una serie sobre informáticos: Silicon Valley.

Al principio no entendía la mitad de lo que decían y estaba bastante aburrida pero pasamos al episodio dos y me fui enganchando a ese ritmo tan trepidante de Silicon Valley. Empecé a darme cuenta de todas las estrategias de marketing que utilizaban para sacar adelante sus productos, sus triquiñuelas, conflictos, pero sobre todo me di cuenta de la cantidad de material jurídico que se genera en la bahía de San Francisco.

Seguramente estaréis pensando: ¡María, estás obsesionada con el tema jurídico! Y tenéis razón, pero no podía dejar de compartir esta idea con vosotros, ya que siempre hemos pensado en Silicon Valley como fuente de trabajo informático, pero creo que no hemos reflexionado suficiente sobre la traducción jurídica en el ámbito de las tecnologías de la información.

Por ello en esta entrada vamos a hablar de Silicon Valley y sus orígenes, el Derecho informático y los documentos jurídicos con los que nos podemos topar en este friki campo. ¡Vamos! Os prometo que mi presentación tardará menos que una actualización de Windows (ahí va un chiste informático).

Retrocedemos hasta los años cincuenta en Estados Unidos, más concretamente a la zona norte de California. Ahí es donde se mudó un americanito llamado William Shockley que creyó que el silicio era el mejor material para fabricar transistores (“Silicon” hace referencia al silicio y no a la silicona como todos, incluida yo, pensábamos).

Después de una historia de paranoias y traiciones relacionadas con el Sr. Shockley y que derivaría en la creación de Intel (que podéis en leer en internet), en los setenta toda la zona se llenó de compañías de semiconductores que abastecían a las empresas de ordenadores, programación y servicios.

Además, en esta historia entra un profesor de la Universidad de Stanford, que estableció un programa para que los estudiantes graduados desarrollaran sus capacidades en una zona sin usar de la universidad. Uno de los éxitos del programa fue que logró convencer a dos graduados: William Hewlett y David Packard, quienes conformarían la conocidísima empresa Hewlett-Packard.

Todo esto fue lo que dio lugar al Silicon Valley que conocemos hoy en día y donde se alojan las empresas tecnológicas más importantes del planeta como Ebay, Adobe, Intel, Yahoo, Google, Apple, Facebook, Twitter… Pero sobre todo, es el lugar donde surgen la mayoría de las start-ups tecnológicas gracias a los capitales de riesgo (si podéis investigad sobre el concepto del capital de riesgo porque es muy interesante).

Pues bien, ahora quítate el uniforme de jersey negro y vaqueros estilo Steve Jobs para enfundarte un traje de abogado. Muy bien, ya estás listo para adentrarte en el fantástico mundo del Derecho informático. Aquí es cuando viene la acción de verdad.

El Derecho, para no parecer siempre el tío carca, ha decidido adaptarse a los nuevos tiempos y ha visto un filón en el ámbito informático. De esta forma, ha hecho sus maletas y ha cogido un vuelo desde Boston hasta San Francisco para entrar en el juego de las empresas tecnológicas de Silicon Valley.

Estos son algunos de los temas que cubre el Derecho informático en la actualidad:

  • Protección jurídica de la información personal
  • Protección jurídica del software
  • Flujo de datos fronterizos
  • Contratos informáticos
  • Delitos informáticos

Nos vamos a centrar en la protección del software y en los contratos informáticos, ya que engloban los documentos jurídicos con los que más lidian los juristas y traductores de este ámbito. Nos referimos por supuesto a las famosísimas licencias de software: esas que todos aceptamos sin leer (sí, aquí todos podemos entonar el mea culpa). Es uno de los documentos que más llegan para traducir en este campo, así que, ¡abrid bien los ojos!

Una licencia de software es un contrato entre el licenciante (titular de los derechos de explotación) y el licenciatario (usuario) del programa informático, para utilizar el software cumpliendo una serie de términos y condiciones estipuladas en las cláusulas. Es decir, es un conjunto de permisos que un desarrollador da para distribuir, usar o modificar bajo una licencia determinada, y además puede comprender los siguientes puntos:

  • Plazos de duración
  • Territorio donde se aplica la licencia
  • Cesión de determinados derechos al usuario
  • Límites a la responsabilidad por fallos
  • Prohibición de cesión del programa a terceros
  • Prohibición de reinstalación en otros equipos

Por último, vamos a centrarnos en mi parte favorita: ¡contratos! Ya conocéis mi fiebre por los contratos, pero es que un traductor jurídico sin contratos es como un informático sin su camiseta friki. Así que aquí os dejo una serie de contratos con los que os podéis topar en vuestra cruzada jurídico-informática:

  • Contrato de desarrollo de software
  • Contrato de asesoría
  • Contrato de trabajo
  • Contrato de distribución de software
  • Contrato de arrendamiento sobre bienes informáticos
  • Contrato de confidencialidad
  • Contrato de compraventa de hardware
  • Contrato de mantenimiento de hardware
  • Contrato de fusión y adquisición

Y esto es todo, amigos. Espero que después de esta retahíla se haya despertado vuestro interés friki por el mundo jurídico de Silicon Valley, ya que es un campo por explorar y muchos bufetes se están desplazando allí para adaptar sus conocimientos jurídicos a este ámbito y el traductor puede aprovecharlo al máximo. No dudéis en hacerme cualquier pregunta relacionada con la entrada ya sea por comentarios o redes sociales y si te ha gustado, ¡comparte!

¡Nos leemos pronto!