hammer-802302_1920Sé que el título no es el mejor, pero quiero que estas entradas sean como una de esas guías de la colección “para Dummies que muestran lo básico de una disciplina para enganchar al lector o bien para que este cierre el libro en dos segundos y diga: “pues esto no es lo mío”. Eso es lo que quiero hacer yo, intentar engancharos a la traducción jurídica en solo dos minutos.

Claro está, que si no eres un friki del Derecho no tengo muchas posibilidades de convencerte ya que es esencial que el traductor que se embarque en este viaje jurídico tenga un gran interés por el mundo del Derecho y esté al tanto de las novedades en este ámbito. Yo por ejemplo estoy siempre haciendo cursos y leyendo libros sobre Derecho internacional porque es la rama que más me apasiona.

Creo, y no soy la única, que es necesario tener unos conocimientos básicos sobre los sistemas jurídicos entre los que se encuentra el traductor, y quizás es mejor centrarse en dos o tres sistemas jurídicos ya que el que mucho abarca poco aprieta. En mi caso, me he especializado en el Derecho español y en el Derecho anglosajón, los cuales se enmarcan respectivamente dentro de las familias del Civil Law y el Common Law.

En cuanto a las nociones básicas, me he propuesto escribir en un futuro no muy lejano algunas entradas sobre conceptos y términos básicos de algunas de las ramas del Derecho que interesan a la traducción jurídica. También quiero destacar que a la hora de especializarnos nos daremos cuenta de que existe a la vez una “subespecialización” que nos permite ser mejores en un determinado tema. Por ello, habrá quién traduzca más testamentos y otros que se dediquen a los documentos mercantiles.

Además, en la sección de recursos podréis encontrar diccionarios, bases de datos y sitios web dentro del ámbito jurídico que conforman la maleta que acarreo cada día(aparte de todo lo que un día hará explotar mi ordenador), sin olvidar claro que, en mi opinión, la referencia por excelencia es el “Diccionario de términos jurídicos” de Enrique Alcaraz Varó (seguro que si me están leyendo mis compañeras del máster se acordarán de todas las veces en las que defendía mi opinión diciendo: “pues en el Alcaraz dice…” ¡que pesada me ponía!)

Para terminar con esta entrada (y este es el momento en el que os engancháis a la jurídica) os quiero mostrar las ramas del Derecho para que os hagáis una idea de lo amplio que es este ámbito de especialidad. Primero, el Derecho se divide en Derecho Público y Derecho Privado. El Derecho Público hace referencia a la estructura y organización estatal y a las relaciones del estado con los particulares. A su vez, dentro de este podemos encontrar el Derecho Administrativo, Derecho Constitucional, Derecho Penal, Derecho Procesal, Derecho Laboral y Derecho Tributario. Por otra parte, el Derecho Privado regula las relaciones entre los particulares y comprende el Derecho Civil y el Derecho Mercantil. Tampoco nos podemos olvidar del Derecho Internacional que también se divide en público (rige las relaciones entre distintos estados u organizaciones internacionales) y privado (regula las relaciones entre particulares, con domicilios en diferentes países, o hechos acaecidos en diferentes estados).

Espero que os hayáis quedado con un buen sabor de boca y con ganas de saber más (esa es mi intención, engancharos cual telenovela de antena 3). Por eso, en la próxima entrada hablaré sobre los textos con los que se puede encontrar el traductor jurídico, así que coged fuerzas que la cosa se complica.

Certifico por la presente la finalización de la entrada de hoy.

(ya os había dicho que había que ser frikis)

¿Te interesa el mundo de la traducción jurídica? Entonces no te pierdas la página de recursos de Boundless Translation sobre este tema: Traducción jurídica para Dummies

No te pierdas la siguiente entrega: Traducción jurídica para Dummies I: Los textos jurídicos