¡Feliz otoño frikis de las lenguas!

Aprovechad las pocas horas de luz que os brinda esta estación y alumbrad vuestras vidas frente al ordenador, móvil o tableta con esta nueva entrada que os traigo hoy. Ya sabéis que me paso de entusiasta, pero es que la falta de vitamina D en Irlanda me está empezando a afectar seriamente. Y es que los colores otoñales, el té y el frío de la isla esmeralda me han inspirado para escribir sobre un tema que había dejado de lado en los últimos años y que creo que puede interesaros a todos, ya seáis frikis de las lenguas o no, puesto que tiene que ver con el lenguaje más que con las lenguas y eso, como diría mi amigo Chomsky, es algo que todos los seres humanos (bueno luego veremos que casi todos) compartimos.

Sí señoras y señores, aprovechando que acabamos de pasar Halloween me adentro en las tinieblas de la Lingüística para hablar de algunas teorías, casos y ejemplos que os acercaran a esta disciplina tan fascinante. Uno de los motivos por los que decidí escribir sobre lingüística fue a raíz de tantos comentarios y conversaciones con amigos y familiares sobre el famoso bilingüismo que es portada de periódicos en España, así como el dolor de cabeza de docentes y alumnos. Por eso, con el permiso de Chomsky, Saussure y Labov, entre otros, en esta entrada hablaremos sobre lingüística, neurolingüística, psicolingüística, generativismo y adquisición del lenguaje para dar algunas respuestas (bueno más bien teorías) a las preguntas que solemos hacernos respecto al lenguaje: ¿la adquisición del lenguaje es innata o social? ¿qué procesos ocurren en nuestro cerebro cuando aprendemos lenguas? ¿pueden los animales adquirir lenguaje?

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1. Viaje al centro del cerebro:

¿Qué es la neurolingüística?

Se trata de la disciplina que examina los procesos del cerebro humano para realizar tareas de conocimiento, comprensión y adquisición del lenguaje. Esta disciplina se basa en otros campos como la neurociencia, la lingüística, las ciencias cognitivas, entre otros. Podríamos decir que su origen radica en los estudios sobre afasiología (el déficit lingüístico como resultado de un daño cerebral). Uno de los descubrimientos más importantes en este campo fue el de Paul Broca ya que observó que la mayoría de pacientes con deficiencias lingüísticas tenían daños cerebrales en el lóbulo frontal izquierdo. Este descubrimiento fue desarrollado posteriormente por Broca y Wernicke que diferenciaron entre el área de producción del lenguaje (llamada área de Broca) y el área de decodificación auditiva (llamada área de Wernicke).

Psicología + lingüística

Ahora le toca el turno a la psicolingüística que es la otra disciplina que trata de descubrir cómo se produce y se comprende el lenguaje por un lado y cómo se adquiere y se pierde el lenguaje por otro. La psicolingüística es una ciencia experimental y tiene dos objetivos: el análisis de las actividades de producción y comprensión del lenguaje y el estudio de aspectos evolutivos y patológicos de la lengua. Nosotros nos vamos a centrar en un área específica que es el origen del lenguaje en el ser humano, ya que la psicolingüística trata el estudio de preguntas como el modo en el que los seres humanos aprendemos una segunda lengua o los procesos de adquisición lingüística en la infancia.

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2. Sé que echabais de menos a Chomsky: el generativismo

Y es que no podemos hablar de lingüística sin mencionar al todopoderoso Chomsky. Si no lo habéis estudiado todavía seguro que algún amigo vuestro os ha dado la tabarra con Chomsky, ya que sus teorías se utilizan en campos tan dispares como la educación, la sociología, la informática y la psicología. Chomsky es el máximo exponente del generativismo, que se trata de un modelo de gramática que afirma que subyacen determinados principios comunes a todas las lenguas naturales, es decir, que hay determinados principios innatos a nuestra condición humana.

Esta teoría afirma que hay una serie de reglas que ayudan a los niños a adquirir su lengua materna. El argumento es el siguiente: si seres humanos que crecen y se desarrollan en condiciones normales desarrollan siempre un lenguaje con una propiedad X entonces se puede inducir que esta no es parte de una gramática particular, sino que forma parte de la gramática universal. Una gramática generativa pretende por tanto ser capaz de generar una infinita cantidad de construcciones sintácticas a partir de un número limitado de reglas y unidades abstractas.

No obstante, la teoría lingüística de Chomsky es polémica y muchos académicos no aceptan que sea una explicación adecuada de la adquisición del lenguaje y de su funcionamiento, bien sea por la forma en que explica la aparición de los conceptos en la mente humana o porque defiende el carácter universal de ciertos principios sintácticos.

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3. Genie, la niña salvaje

Sí, lo sé, parece que me he dedicado a escribir artículos para Iker Jiménez, pero ya os avisé que hay un poquito de Halloween en esta entrada. Y es que el caso de Genie se ha utilizado en el campo de la lingüística para refutar y poner en entredicho todo lo afirmado por la escuela generativista de Chomsky. Seguramente el mismo Chomsky empezara a dudar de su propia afirmación “Los niños desarrollan un lenguaje porque están preprogramados para hacerlo” cuando llegó a sus manos la noticia de la pequeña Genie.

Vale, ya voy directa a la historia, ¡cómo os gusta el morbo!

Genie fue obligada a permanecer en una sillita-orinal durante toda su infancia sin contacto humano. Su padre la encerró en su cuarto y solo la visitaba para proporcionarle alimento y amenazarla con ladridos si esta emitía algún sonido. Esta situación se alargó hasta 1970, año en el que la encontraron y la llevaron de forma urgente al Hospital Infantil de Los Ángeles. Genie tenía 13 años y solo entendía 20 palabras.

Genie recibió entonces apoyo de psiquiatras, neurólogos y lingüistas. Para estos últimos, Genie era la oportunidad perfecta para examinar todas las teorías lingüísticas sobre adquisición del lenguaje. Según la afirmación de Chomsky sobre el innatismo del lenguaje, Genie, tendría que haber desarrollado el lenguaje a partir de la representación mental de una gramática cognitiva que se encuentra en el cerebro que contendría léxico, fonética y fonología, morfología y sintaxis.

Pero entonces… ¿qué pasa con Genie? Pues bien, en este caso hay que tener en cuenta una hipótesis muy importante introducida por Lenneberg: la hipótesis del periodo crítico. Todos aprendemos una lengua nativa porque alguien nos habló desde el primer momento de una manera especial, por lo que si a Genie se le hubiera hablado como se les habla a muchos niños en sus primeros años habría llegado a alcanzar un nivel bastante aceptable.

¿Cómo os habéis quedado? Bueno pues volved a coger aire que esto sigue.

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4. Chimpsky: el triste caso del chimpancé que quería hablar

Nuestro querido Chimpsky (estos lingüistas tienen un sentido del humor) fue un chimpancé objeto de estudio del lenguaje animal de la Universidad de Columbia. Según el proyecto, un chimpancé criado en una familia humana mediante la lengua de signos americana podría arrojar luz sobre la idea de que el lenguaje únicamente lo adquieren y usan los seres humanos. De esta forma, pretendían demostrar que un simio podía aprender el lenguaje humano y que por lo tanto este no era innato sino algo aprendido.

Se encargó el cuidado del animal a Stephanie Lafarge que además de cuidar al chimpancé, tenía el encargo de enseñarle lenguaje de signos. Y lo hizo. En los primeros meses, Nim aprendió a expresar, con gestos, conceptos sencillos como “beber”, “comer” o “abrazo”. Lo que ocurrió es que el estudio se regía por patrones más cercanos al movimiento hippie que a la ciencia. No había calendarios, ni objetivos. Se apuntaba algún dato, sí, pero no se procesaban. Le daban porros de marihuana al pobre Nim y le incitaban a beber alcohol. Cuando todo esto llegó a oídos del equipo del proyecto se decidió apartar al chimpancé de su madre adoptiva.

Prosiguieron con la investigación en la Universidad de Columbia. El chimpancé progresaba y cada vez dominaba más palabras, lo que atrajo la atención de los medios. Sin embargo, el proyecto fue desmoronándose a medida que Nim cumplía meses y ganaba envergadura. Dejó de ser un pequeño chimpancé simpático e inofensivo y se convirtió en un simio con una fuerza muy superior a la humana. Los incidentes con los cuidadores se fueron sucediendo hasta que se decidió que había llegado el momento de poner fin al estudio.

¿Pero aprendió Nim a hablar?

En 1979, Herbert Terrace publicó un artículo en Science titulado “¿Puede un mono construir una frase?” en el que admitía haber fracasado. Nim nunca consiguió adquirir un lenguaje. Su máximo logro fue repetir los gestos que sus cuidadores le enseñaban y nunca consiguió articular una sola frase. Solo imitaba. Herbert Terrace acabó admitiendo que Chomsky, después de todo, tenía razón.

Después de esta introducción a los casos más interesantes e impactantes de la adquisición del lenguaje supongo que tendréis vuestro cerebro a punto de explotar (sobre todo vuestro hemisferio izquierdo), así que me reservo para las próximas entradas otros dos temas candentes en el mundo de la lingüística: el bilingüismo y las diferencias de género en el lenguaje. Espero que os haya gustado esta entrada tan chomskiana y ya sabéis que estoy a vuestra disposición para cualquier consulta.

¡Hasta la próxima entrada!

¿Te interesa el mundo de la lingüística? Entonces no te pierdas la página de recursos de Boundless Translation sobre este tema: A propósito de Chomsky

No te pierdas la siguiente entrega: ¿Querías lingüística? Pues toma dos tazas: El Bilingüismo