¡Hola frikis de la traducción!

No, no he muerto, sigo aquí en el magnífico Gran Ducado de Luxemburgo aprovechando la mejor semana de todo el verano (que gracia que haya sido ahora que ya se acabaron las vacaciones, por lo menos para la mayoría de los mortales). Lo sé, me he tomado el trabajo y las vacaciones tan en serio que os he dejado un poco de lado. Pero no desesperéis que vuelvo a la carga con más entradas sobre el maravilloso mundo de la traducción, y para haceros más amena esta vuelta al cole he decidido hablar sobre las herramientas de traducción asistida, o lo que se conoce como Trados, Trados y Trados (sin querer hacerles ningún tipo de publicidad, pero ya sabemos todos quien es el rey). Estoy segura de que todos sabéis lo que son las herramientas de traducción asistida y la infinidad de ventajas para la labor traductora, pero no está mal hacer un breve resumen para que estéis preparados para la vuelta al cole (más bien la vuelta al tecleo). Pues bien empecemos viendo que son estas herramientas, que también reciben el nombre de CAT tools y que han dado lugar a memes en internet al asociarlo con el mundo de los felinos.

La Traducción asistida por ordenador (TAO) o CAT (del inglés computer-assisted translation) es el proceso de traducción que se realiza con la ayuda de programas de ordenador desarrollados específicamente para tal fin. Este término abarca diferentes tipos de herramientas o aplicaciones informáticas específicas como, por ejemplo, las que crean y organizan memorias de traducción y los editores de recursos interactivos de software de tipo textual, también llamados herramientas de localización. Entre los diferentes tipos de herramientas de TAO encontramos: gestores de terminología, gestores de memorias de traducción, alineadores de textos paralelos, gestores de proyectos de traducción, herramientas de localización, procesadores de texto, buscadores de texto, correctores, contadores de palabras, editores de HTML, etc.

Como veis se trata de cualquier herramienta informática que nos facilite el proceso de traducción. Yo me voy a centrar en los gestores de memorias de traducción, ya que no creo que queráis que os dé un curso sobre Word o Google. La estrella, como he indicado anteriormente, es SDL Trados, que nació en 1984 en Alemania, y por ello he decidido tomarlo como ejemplo de gestor de memorias de traducción, pero para nada quiero venderlo (no voy a comisión, de verdad) y es cierto que hay otras como memoQ, Déjà Vu y OmegaT que pueden ser igual (o incluso mejor a veces) que SDL Trados. Lo único es que debido a mi experiencia laboral, Trados es la que más he utilizado y una vez sabes utilizar un gestor de memorias sabes usar el resto. Así que ¡andiamo!

Comencemos entonces con las ventajas del fantástico Trados: ¿de verdad es tan imprescindible Trados en mi vida? Aunque es cierto que se puede existir en el mundo de la traducción sin este tipo de herramientas, los traductores pueden ahorrar mucho tiempo (y esfuerzo, que todo hay que decirlo) al utilizarlas, ojo siempre para ayudarnos no para sustituir las tareas básicas de todo traductor. Pues bien, la primera ventaja ya la tenemos: ahorro de tiempo. A eso se le suma que facilita el trabajo en equipo, puesto que se puede acceder a un mismo proyecto desde ordenadores diferentes, y permite que haya una uniformidad terminológica mediante la creación de memorias y el almacenamiento de términos.

Se muestra a la vez el texto origen y el texto meta que ayuda a la traducción y a la revisión (así no hay que apoquinar dinero para una pantallita más), y de esta forma no nos olvidamos de ningún segmento. Además, nos indica todo el tiempo el porcentaje que llevamos traducido, lo que nos permite organizar nuestro tiempo de trabajo, y combina varias herramientas en una sola, como es el procesador de texto (mostrando el original y la traducción), un gestor de terminología (base de datos terminológica) y una memoria de traducción.  Pero para mí (y para todos a los que el formato les da la lata) la principal ventaja es que Trados exporta la traducción con el mismo formato que el original sin que el traductor tenga que tocar nada (bueno quizás alguna cosilla que ya nos conocemos el amigo Word y yo).

Y bueno, como dicen los angloparlantes, every silver lining has a cloud, y no es oro todo lo que reluce, así que me lanzo a la piscina de las desventajas de nuestro Trados. En primer lugar, digamos que Trados no es la herramienta más intuitiva del mundo, vale que no soy Bill Gates pero es una opinión generalizada puesto que tiene tantas opciones adicionales que es difícil llegar a comprender todo el programa. Otro problema es que Trados tiene dificultad para abrir y exportar ciertos tipos de archivos, lo que vuelve locos a los traductores, sobre todo en el momento final cuando rezas para que pueda exportarlo. Si eres traductor autónomo y acabas de empezar a trabajar puede que te lleve un tiempo verle la verdadera utilidad a la memoria de traducción, ya que esta se irá llenando con el tiempo y al principio puede resultar un poco inútil. Finalmente, y hablando de dinero, su precio es elevado para un autónomo y además cada poco sale una versión nueva, que dificulta la compatibilidad con las antigüas.

Espero que os haya gustado esta entrada y que os sirva para interesaros por las herramientas TAO que tanto alabamos los traductores, siempre teniendo en cuenta que su función es ayudarnos y no sustituir el proceso natural de traducción: no somos máquinas como Terminator, por lo menos por el momento. Os deseo una agradable vuelta al cole y no dudéis en comentar.

¡Hasta la próxima!

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